DEL BARROCO AL ROMANTICISMO EN LA ÓPERA – EVOLUCIÓN DE LA ÓPERA
Introducción
La historia de la ópera realmente es una historia interminable porque va evolucionando continuamente desde que se inició a principios del siglo XVII. En los capítulos dedicados a la historia de la ópera, que podemos ver en el enlace anterior en rojo, ya detallamos exhaustivamente las características de cada periodo y quienes eran los compositores más señalados de cada momento. Sin embargo hoy vamos a dedicarnos al bloque de siglos que van del Barroco al Romanticismo, quizá el lapso de tiempo más grande e importante de la ópera, para ver como evolucionó en su estilo. También veremos lo que ya hemos dicho muchas veces, los compositores se pasan el testigo sin saberlo. Una historia apasionante como la ópera misma.
Del Barroco al Romanticismo
Vamos a intentar no escribir mucho y en cambio escuchar más, porque es así como se entiende mejor la evolución que sufrió la ópera del Barroco al Romanticismo. Sin embargo siempre hemos de recordar que en la ópera los cambios no son nunca bruscos y los periodos a veces no tienen una delimitación precisa. Es decir cuando creemos que ya hemos dejado atrás un género, aprece de nuevo.
Recordemos que en medio de estos dós grandes momentos hay otro que sirve de puente: el Clasicismo o Neoclasicismo, como se debería decir y no decimos.
Vamos a empezar este viaje que nos llevará del Barroco al Romanticismo en la ópera.
Barroco
En el periodo Barroco (1607-1750) lo que gustaba era esto:
(Agitata da due venti, Griselda. Vivaldi) – Blandine Staskiewicz
(Crude furie degli orridi abissi, Serse, Handel) – Joyce Di Donato
Pero también se podía oir algo como esto:
(Lascia ch’io pianga, Rinaldo, Handel) – Philippe Jaroussky
Es decir, lo que gustaba en el Barroco eran las florituras en el canto, del mismo modo que gustaban en cualquier otra expresión artística. Cuanto más ornamentado, mejor. ésto, como ya sabemos, llevó a unos excesos tremendos por parte de los cantantes y divos del momento, que eran sobretodo, los castrati y las sopranos.
Había que poner orden, y ese orden vino con el Clasicismo.
Clasicismo
Estamos en la segunda etapa de este recorrido del Barroco al Romanticismo. Antes hemos dicho que en realidad debríamos hablar de ópera neoclásica, pero el término de ópera clásica se ha impuesto tal vez más. Nos podemos preguntar a santo de qué se la llama así y no de otra manera. El motivo fue que en 1748 se descubrieron las ruínas de Pompeya y Herculano. La imagen del Imperio Romano volvía a refrescarse en las mentes de todos. También la cultura griega, su arquitectura majestuosa, equilibrada influyó en el pensamiento y en la música.
Este etapa va, aproximadamente, del 1750 al 1830.
Esto que sucedió en el sur de Italia llegó a todas partes, y en Viena un aleman, Christoph Willibald Gluck, se agarró a esta nueva corriente y puso fin a todos los desmanes con su importante reforma de la ópera.
Y de lo que oíamos antes se pasó a esto:
(Dove sono, Las bodas de Figaro, Mozart) – Dorothea Röschmann
Es decir, domina la serenidad, las justas agilidades y se termina siempre el aria, el dúo o numero de conjunto en reposo. Hemos puesto un fragmento de Mozart como ejemplo del canto clásico porque domina el grueso de este periodo. Pero además Mozart introdujo otra cosa en sus óperas, cada personaje canta según su condición. Es decir, la condesa de Almaviva del ejemplo anterior es una noble y canta como tal. Ahora veremos como hace cantar a una sirvienta.
(Una donna a quindici anni, Così fan tutte, Mozart) – Kathleen Battle
La música es mucho más ligera, saltarina. Un noble mozartiano no cantaría nunca así.
Seguimos adelante en este viaje del Barroco al Romanticismo, y encontramos a dos compositores, Paisiello y Cimarosa, que tuvieron una gran influencia en el final del Clasicismo.
(Se fiato in corpo avete, Il matrimonio segreto, Domenico Cimarosa) – Sesto Bruscantini, Franco Calabrese
Y su importancia, además de la de su propia obra, fue por la influencia que ejercieron sobre otra de las grandes figuras del Clasicismo: Gioacchino Rossini.
Con él llega el ritmo, los crescendos y diminuendos o el canto sillabato, por ejemplo. La ópera bufa alcanza su mayor esplendor.
(Obertura, Il barbiere di Siviglia, Rossini) – Claudio Abbado
(A un dottor della mia sorte, Il barbiere di Siviglia, Rossini) – Carlos Chausson
Pero Rossini también hizo ópera seria y alguna claramente preromántica, nos acercamos al final del Clasicismo.
(Assisa al piè d’un salice, Otello, Rossini) – Frederica von Stade
Romanticismo
Llegamos al final de esta visión de la ópera que va del Barroco al Romanticismo. La última etapa abarca desde 1830 a 1890.
Como todo cansa, al final, el público y los compositores fueron abandonando poco a poco las pautas del Clasicismo. Empezó a cobrar importancia la época medieval, los amores imposibles y en la mayoría de los casos con muerte incluída y el drama. Los escenarios preferidos eran castillos en ruínas, conventos, cementerios. Tragedia, en una palabra.
Una cosa que aparece en el Romanticismo son las arias de locura. Se buscaba más realismo pero para que hubiera un momento de lucimiento vocal, sobretodo de las sopranos, era preciso justificarlo. No era como en el Barroco donde se podían hacer filigranas sin venir a cuento. Aquí tenía que darse un motivo. Se hacía enloquecer a la protagonista y ya está.
Incluso en los casos de óperas cómicas, había un punto trágico. El Romanticismo tira al drama.
No podemos en este espacio abarcar a todos los compositores románticos, aún los más importantes, así que pondremos tan sólo unos ejemplos.
Cementerios.
(Tombe degli avi miei, Lucia di Lammermoor, Donizetti) – Alfredo Kraus
Aria de locura
(Qui la voce sua soave, I Puritani, Vincenzo Bellini) – Anna Netrebko, John Relyea, Franco Vassallo
Amor imposible con muerte
(Final, La traviata, Giuseppe Verdi)- Stefania Bonfadelli, Scott Piper, Renato Bruson
Ambiente medieval
(Plegaria, Tannhauser, Richard Wagner) – Gwyneth Jones
Y hasta aquí este resúmen del periodo que abarca del Barroco al Romanticismo. Sólo pretendemos que se perciba como fue evolucionando la ópera a lo largo de estos siglos.