RENATA TEBALDI, CENTENARIO – HOMENAJE A RENATA TEBALDI
Introducción
Cuando llega una efemérides como es el centenario del nacimiento de Renata Tebaldi, quieres decir muchas cosas y no sabes ni por donde empezar, ni que decir que no se haya dicho ya. Cuando una figura de la historia de la ópera ha alcanzado tan alto nivel de reconocimiento y popularidad es difícil no caer en tópicos y repeticiones.
Por eso voy a intentar ceñirme a lo que a mí me sugiere su voz. Voy a intentar dejar una pequeñísima muestra de lo que fue Renata Tebaldi en los escenarios de todo el mundo.
Renata Tebaldi
El 1 de febrero de 1922 nacía en Pésaro, hija de un músico sin demasiado éxito y de una enfermera, que a pesar de tener buenas dotes para el canto, no se dedicó a la música.
Por lo que leemos en sus biografías, la niñez no debió ser un periodo facil para la pequeña Renata. Su padre las abandonó a ella y a su madre y a la edad de tres años se vió afectada por la poliomielitis, lo que le dejó una cierta cojera. Esta limitación física posiblemente ayudó para que buscara centrar su atención en algo en lo que no tuviera un handicap para ella. Llegó la música.
Empezó a estudiar en Parma y más tarde en Pésaro, donde fue a vivir con la familia de su padre y siguió hasta que Arturo Toscanini la descubrió y bautizándola como «voz de ángel», la llevó al estrellato.
Una mujer grande y espectacular en un escenario pero muy discreta en lo que a su vida privada se refiere. Su vida fue su profesión y cuando se retiró lo hizo serenamente en 1973.
Aconsejo buscar en la red la multitud de roles que Renata Tebaldi interpretó a lo largo de su carrera. Su voz de soprano-spinto la hacía ideal para roles fuertes. Personalmente es mi intérprete de Puccini preferida, por esto en esta pequeña selección hay varios ejemplos de este compositor.
La voz de ángel
Ebben? Ne andro lontana, La Wally de Catalani
Sueño de Elsa, Lohengrin de Wagner
Io sono l’umile ancella, Adriana Lecouvreur de Cilea
La mamma morta, Andrea Chénier de Giordano
Suicidio, La Gioconda de Ponchielli
D’amor sull’ali rosee, Il trovatore de Verdi
Un bel di vedremo, Madama Butterfly de Puccini
Voi lo sapete o mamma, Cavalleria rusticana de Mascagni
Vissi d’arte, Tosca de Puccini
Sola, perduta, abbandonata, Manon Lescaut de Puccini
Y así podríamos seguir horas y horas, porque es tanto lo que nos dejó esta incomensurable artista que siempre se tiene la sensación de quedarse corto.
El centenario del nacimiento de Renata Tebaldi nos proporciona el placer de dedicarle este espacio donde recuperamos esa voz de ángel que a tantos y tantos nos ha conquistado.