Trilogía popular de Verdi – Rigoletto, Trovatore y Traviata

TRILOGÍA POPULAR DE VERDI – RIGOLETTO, TROVATORE Y TRAVIATA

 

Trilogía popular de Verdi

 

Tras Luisa Miller (1849) y Stiffelio (1850), Verdi da un nuevo enfoque a su obra, aunque ya lo había empezado, en parte, con estos dos títulos. Se habían acabado lo que se conoce como años de galera. Verdi desea profundizar más en la psicología de sus personajes y en su Triolgía popular dará rienda suelta a su deseo. Su vida también cambia. En 1847 se reencontró con Giuseppina Strepponi. La había conocido cuando estrenó Oberto (1839) y su amistad se intensificó cuando ella cantó en Nabucco (1842).

Con Strepponi se fue a vivir a su casa de Sant’Agata en 1851, el mismo año en que se estrenó la primera de las óperas de la Trilogía popular de Verdi: Rigoletto.

 

La Trilogía popular de Verdi

Las tres óperas que la componen – Rigoletto, Il trovatore y La traviata – tienen en común los temas del amor y la culpa. Estós dos sentimientos fluctúan en las tres de manera notable. Verdi abandona la temática patriótica, más grandilocuente, y se centra en las personas. Los protagonistas son el centro. Lo que Verdi nos va a contar son sus vidas, sus amores y sus penas.

En el blog hemos dedicado muchas páginas a estas óperas de Verdi. Sin embargo nunca las habíamos analizado en conjunto. Hoy es lo que pretendemos hacer de un modo sencillo, en la red hay análisis mucho más profundos que lo que pueda ser este. Así pues, nosotros dejaremos aquí algunas pinceladas de lo que personalmente nos sugieren estas tres óperas que conforman la Trilogía popular de Verdi.

 

Las fuentes de la Trilogía popular de Verdi

Las tres óperas están basadas en otras tres obras literarias. Rigoletto en Le roi s’amuse de Victor Hugo (1832). Il trovatore en El trovador de Antonio Garcia Gutierrez (1836) y La traviata en La Dame aux Camélias de Alejandro Dumas hijo (1848).

 

Trilogía popular de Verdi. Capítulo I: Rigoletto

Esta obra maestra se estrenó en La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851. Hay quien ha dicho que la obra de Victor Hugo, Le roi s’amuse (El rey se divierte) encuentra su verdadera forma en Rigoletto. AQUI podemos leer una curiosidad que enlaza a Verdi con Victor Hugo.

Bastantes años después de su estreno, le preguntaron a Verdi que ópera de las suyas salvaría y respondió: Il mio gobbo ( Mi jorobado). Realmente es una de las más conmovedoras figuras verdianas. El libreto es de Francesco Maria Piave, y ya sabemos que el título que se le dió al principio fue el de La maledizione, por la frase que pronuncia el protagonista al principio: Quel vecchio maledivami! (Aquel viejo me maldijo). La maldición está presente desde el principio.

Los personajes

Rigoletto, el bufón deforme de la corte del Duque de Mántua, contrasta con la figura de éste. El deforme ante el seductor nato. Puede parecer que coincidan con su falta de escrúpulos, pero Rigoletto los tiene. De pasar a fomentar la vida disoluta del duque pasa a ser la víctima cuando sufre en la persona de su hija lo que aplaudía en el caso de otros.

La mitad buena de Rigoletto es la parte escondida de su vida. Su hija. Su secreto que de golpe ve la luz de la forma más trágica posible. Gilda, bajo la apariencia de una muchacha frágil, esconde una mujer determinada a morir para salvar al hombre que ama, aunque no sea digno de ese gran amor. Estos son los tres personajes principales, pero en Rigoletto, hasta el secundario con papel más breve tiene su importancia.

La estructura musical

Rigoletto es la ópera de los grandes dúos y números de conjunto. Veremos ejemplos de esto. El coro es exclusivamente masculino.
Empezaremos con el siniestro dúo entre Rigoletto y Sparafucile en el acto I. Ingvar Wixell es Rigoletto y Ferruccio Furlanetto es Sparafucile. – Chailly, Ponnelle 1983.

 

 

Conmovedor el dúo que sigue. Tutte le feste al tempio con Gilda y Rigoletto. Cuando ella le cuenta como se enamoró del que creía un pobre estudiante y era el Duque. Diana Damrau es Gilda y Roberto Frontali es Rigoletto.

 


 

El famoso y excepcional cuarteto del acto III los hemos podido escuchar en el enlace anterior. Una de las páginas más brillantes de esta Trilogía popular de Verdi.

 

Trilogía popular de Verdi. Capítulo II: Il trovatore

Esta ópera, Il trovatore se estrenó en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853. Salvatore Cammarano empezó a escribir el libreto pero murió antes de que lo puediera finalizar. Lo terminó y revisó Leone Emmanuele Bardare. El drama es tipicamente romántico. El argumento, ya lo hemos dicho otras veces, es un auténtico galimatías. Incluso, resulta poco creible. Que una mujer lance a la hoguera a un niño ya es horrible, pero que encima se equivoque y el niño sea su propio hijo, es el colmo. Pero no vamos a hablar más del poco conseguido libreto de esta ópera, ya está todo dicho.

Estructura

Verdi dividió la ópera en cuatro actos y a cada uno le dió un título.

Acto I: El duelo.

Acto II: La gitana.

Acto III: El hijo de la gitana.

Acto IV: El suplicio

Esta estructura era muy común en la época. Lo que ya se sale de lo común es la genial música que Verdi escribió.

La contradicción de Il trovatore

A una historia sin demasiado encanto, Verdi le dió algunos de los mejores pasajes de su música. En Il trovatore la música fluye de modo constante. Las arias, los ariosi cantabili con cabaletta, las cavatinas con el coro, los concertantes inmensos al final de los actos, los popularísimos coros…Todo es genialidad pura y fascinó a los contemporáneos de Verdi y lo sigue haciendo en la actualidad.

Los personajes principales

Manrico: El trovador que supuestamente es hijo de la gitana Azucena. Enamorado de Leonora y rival del Conde de Luna

Leonora: Dama de la corte. Enamorada de Manrico y objeto del deseo del Conde de Luna

Azucena: La gitana. Supuesta madre de Manrico, que vive obsesionada por vengar la muerte de su madre a manos del antiguo Conde de Luna

Conde de Luna: Señor del castillo. Rival político de Manrico y, como hemos dicho, enamorado de Leonora

Fragmentos

Es dificil escoger, son tantos los momentos espectaculares de esta ópera!. Recordemos Tacea la notte placida, Deserto in terra, Stride la vampa, el Coro de los gitanos, Condotta ell’era in cepi, Mal reggendo all’aspro assalto, Il balen del suo sorriso, Squilli, echeggi la tromba, Di quella pira, D’amor sull’ali rosee, Miserere, y tantos otros.

Vamos a ver dos. El primero es el trío entre los protagonistas del triángulo amoroso. Se trata de Qual voce…Di geloso amor, del acto I. Mario del Monaco es Manrico, Ettore Bastianini es el Conde de Luna y Leyla Gencer es Leonora.

 

 

Ahora oigamos la canción Stride la vampa del personaje de Azucena. En ella alude a la muerte de su madre. Anita Rachvelishvili  es Azucena. Producción del Metropolitan Opera House 2017-2018. Dirección de escena: Sir David McVicar. Dirección musical: Marco Armiliato.

 

 

Un poco de humor ante tanta tragedia

No sabemos si por lo embrollado del argumento o porque, pero los Hermanos Marx escogieron Il trovatore para que fuera una de las protagonistas de su película Una noche en la ópera. Debo confesar que despues de verla, nunca he olvidado esta escena cuando veo una representación de Il trovatore.

 

 

Trilogía popular de Verdi. Capítulo III: La traviata

En invierno de 1852, Verdi y Giuseppina Strepponi estaban residiendo en París. En febrero de ese año asistieron al estreno teatral de la obra de Alejandro Dumas hijo, La dama de las camelias. Verdi debió salir del Théâtre du Vaudeville impresionado por lo que había visto. Tanto que decidió que esa iba a ser su próxima ópera.

El encargado de escribir el libreto fue Franceso Maria Piave. Ese tándem dió a luz a una de las óperas más populares de toda la historia. Decir La traviata es como decir la Ópera en mayúsculas. Atrae a todo tipo de público. Desde el principiante al aficionado acérrimo. Atrae también a cualquier soprano. Cantar el rol de Violetta se ha convertido en un galón que toda intérprete desea poseer.

Que no vemos en La Traviata

No vemos historias épicas, ni mitológicas, ni nada ligado al pasado. No vemos damas refinadas ni princesas. Las mujeres que vemos en La traviata son cortesanas, bailarinas, actrices o sirvientas. No vemos palacios. No vemos ninguna imagen exterior. Todo sucede entre cuatro paredes, en los salones burgueses, en el retiro campestre de los protagonistas o en la casa de Violetta.

Que quería Verdi

Verdi quería que al levantarse el telón, el público se identificara con lo que se veía en el escenario. Verdi asombró a los asistentes del teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853, cuando se estrenó. Y no gustó.

Ya sabemos que algunas de las óperas mas famosas y apreciadas de la historia no tuvieron un principio prometedor. La traviata es un ejemplo más de que el tiempo da la razón a quien la tiene. Verdi la tenía.

Ambiente y personajes de La traviata

En La traviata flota siempre el tema de la muerte. Los Preludios no sugieren otra cosa que el fatal desenlace que tendrá lugar. Tanto es así que Verdi en un principio pensó en titularla Amore e morte (Amor y muerte). Verdi con pocas notas es capaz de crear todo un mundo. No necesita de muchas páginas para ponernos en situación.

En La traviata hay tres personajes fundamentales: Violetta Valery; Alfredo Germont, su enamorado y Giorgio Germont el padre de aquel. Estos tres protagonistas dibujarán la atmósfera de enfrentamiento entre la razón y la pasión.

Fragmentos

En el blog hemos puesto muchísimas entradas de esta ópera. Ahí están las arias más famosas, los dúos más apasionados. La historia de amor antre Violetta y Alfredo la tenemos todos en la memoria. Por esto es dificil no repetirse y lo que habría que hacer es poner toda la ópera en realidad. Sin embargo vamos a centrarnos en tres momentos.

En primer lugar vamos a ver la interpretación del Preludio. Curiosamente lo oiremos en una grabación de 2013 hecha en el mismo teatro donde se estrenó, en La Fenice. Dirige Sir Eliot Gardiner.

 

 

Seguidamente el espléndido concertante del final del acto II. Violetta ha abandonado a Alfredo por la exigencia de su padre. Se va a París y Alfredo la sigue y se encuentran en casa de Flora Bervoix, la amiga de Violetta. Allí Alfredo, movido por los celos y la tristeza protagoniza una escena que merecerá la repulsa de su padre (que también se encuentra en la fiesta). Violetta es Renée Fleming, Alfredo es Rolando Villazón y Germont es Renato Bruson. Dirige: James Conlon, Los Angeles Opera, 2006.

 

 

Y por último, el final. Escucharemos un audio de una de las representaciones de La traviata más emblemáticas. La protagonizan Maria Callas, Alfredo Kraus y Mario Sereni. Dirige Franco Ghione. Lisboa 1958. Alfredo y su padre se reúnen alrededor de una agonizante Violetta.

 

 

Con esto damos por terminado el somero repaso a la Trilogía popular de Verdi. Un tema que merecería un espacio mucho mayor y un autor mucho más erudito.

 

 

 

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