RIGOLETTO (VERDI) – CUARTETO: LEECH, VADUVA, AGACHE, LARMORE, RIZZI
No nos cansamos nunca de escuchar esta pieza: el famoso cuarteto del último acto de Rigoletto de Giuseppe Verdi, Bella figlia dell’amore. Si toda la ópera Rigoletto es excepcional, este momento es digno de figurar entre los mejores momentos de la historia de la ópera, al menos en la opinión de quien escribe estas líneas.
Hoy lo vamos a poder escuchar y disfrutar con las voces de Richard Leech como Duca di Mantova, Valentina Vaduva como Gilda, Alexandru Agache como Rigoletto y Jennifer Larmore como Maddalena, acompañados por la Welsh National Opera dirigidos todos por Carlo Rizzi, que al final comenta brevemente lo que significa esta ópera de Verdi. Las imagenes pertenecen a la grabación discográfica de dicha ópera en 1995.
A continuación dejaremos la traducción del texto de este fantástico cuarteto Bella figlia dell’amore.
DUQUE
Un día, si lo recuerdo bien,
yo te encontré, querida mía…
Quise saber de ti,
y me dijeron que aquí vivías.
Debes saber que,
desde entonces,
mi alma sólo piensa en ti.
GILDA
¡Malvado!
MAGDALENA
Ja, ja, ¿acaso ahora no recuerdas
a las veinte anteriores?
El señorito parece
un verdadero libertino…
DUQUE
Sí… soy un monstruo…
GILDA
¡Ah padre mío!
MAGDALENA
¡Déjame, pícaro!
DUQUE
¡Por qué tanto alboroto!
MAGDALENA
¡Compórtate!
DUQUE
¡Y tú se dócil,
no armes tanto ruido!
La sabiduría se encierra
en el placer y en el amor.
¡Que hermosa y blanca mano!
MAGDALENA
¿Bromeas, señor?
DUQUE
No, no.
MAGDALENA
Soy fea.
DUQUE.
¡Abrázame!
GILDA
¡Malvado!
MAGDALENA
¡Estás borracho!
DUQUE
¡De amor ardiente!
MAGDALENA
Señor pícaro
¿Quieres burlarte de mi?
DUQUE
No, no… ¡quiero casarme contigo!
MAGDALENA
Dame tu palabra…
DUQUE
(Con ironía)
¡Encantadora muchacha!
RIGOLETTO
(A Gilda que lo ha visto
y oído todo)
¿No tienes suficiente?…
GILDA
¡Malvado, traidor!
DUQUE
Bella hija del amor
soy esclavo de tus encantos;
una sola palabra tuya,
puedes consolar mis penas.
Acércate y oye
el rápido latir de mi corazón.
MAGDALENA
¡Ja, ja! Me río de tus galanterías
pues las palabras cuestan poco…
Créeme se apreciar
el valor de tus halagos.
Estoy acostumbrada, bello caballero,
a este tipo de requiebros.
GILDA
Esas mismas palabras de amor…
¡el infame, me las dijo a mí!
Mi pobre corazón engañado
no te rompas de dolor
¿Por qué, corazón crédulo,
amas a un hombre de esta clase?
RIGOLETTO
(A Gilda)
Calla, es inútil llorar…
Ya sabes que te ha mentido.
Calla, ahora yo me encargaré
de preparar la venganza.