CURIOSIDADES EN LA ÓPERA: LES VÈPRES SICILIENNES
Les vêpres siciliennes es una ópera de Giuseppe Verdi en cinco actos, con libreto original en francés de Eugéne Scribe y Charles Duveyrier. Se estrenó en París el 13 de junio de 1855.
En esta ópera, Les vêpres siciliennes, confluyen no una, si no varias curiosidades que vamos a tratar de explicar a continuación.
El 26 de febrero de 1852, Verdi firma un contrato con la Ópera de París. Cuando hablamos de una ópera destinada al público parisino de la época ya sabemos lo que nos espera: una grand opéra, con un número importante de actos, larga duración, ballets, etc. En el contrato firmado por Verdi se le exigía que el libreto de la ópera que escribiera tenía que estar firmado por Eugéne Scribe, autor de infinidad de libretos de éxito en aquel momento. La popularidad de Scribe lo llevaba a no esforzarse en exceso, puesto que economicamente no le hacía mucha falta. Asi pues, para Verdi escogió un libreto antiguo que él había escrito en 1839 y que el primer destinatario era Halévy, pero que rechazó. El libreto llevaba el título de Le Duc d’Albe. Tras el abandono de Halévy, el texto fue a parar a Donizetti, que aunque era muy trabajador, no llegó a concluir la ópera.
Scribe, con la ayuda de Dupeyrier, empezó a hacer las adaptaciones para Verdi: los holandeses oprimidos por los españoles se convirtieron en sicilianos bajo el dominio francés. A Verdi no le entusiasmó demasiado el texto, pero la obligación de cumplir el contrato hizo que prosiguiera con el proyecto. Sin embargo, en París no sentó muy bien que se ensalzara una conspiración contra las tropas francesas, y menos que el marco donde se presentara fuera el de la institucional Ópera de París, a pesar de todo ello, se representaron las cuarenta representaciones firmadas en el contrato.
¡Qué poco romanticismo!, eso es lo primero que pensamos cuando se saben los entresijos de la vida de un compositor, al que imaginamos dejándose llevar por la inspiración y no sometido a la presión de un contrato.
No acaban aquí las curiosidades en torno a Les vêpres siciliennes. A partir de ahora podemos referirnos a esta ópera como I vespri siciliani, porque fue traducida al italiano, pero antes de llegar a denominarse así pasaron muchas otras cosas.
La ópera en italiano se presentó en el Teatro Ducale de Parma el 26 de diciembre de 1855, con el título de Giovanna di Guzman. Si anteriormente los holandeses pasaron a ser sicilianos y los españoles se convirtieron en franceses, ahora los sicilianos eran portugueses y los franceses eran españoles. El motivo: la censura.
Más adelante siguieron las modificaciones. Dos años más tarde, en 1857, se presentó en dos teatros de Nápoles y con dos títulos distintos: en el Teatro San Carlo se llamó Batilde di Turenna y en otro teatro napolitano, Giovanni di Sicilia. ¿quién da más?…
En 1861 se pasó a llamar definitivamente I vespri siciliani. Verdi devolvió su «nacionalidad» inicial a los personajes e hizo algunas modificaciones para presentarse nuevamente en París en 1862, aunque dichos cambios no se reflejaron en la partitura.
Ignoramos si tanto cambio influyó en el hecho de que Les vêpres siciliennes o I vespri siciliani fuera una de las ópera de Verdi menos representadas en muchos años. También, y eso sí es seguro, influye el hecho de la exigencia que tiene a nivel artístico.
De esta ópera se conocen algunas arias y fragmentos que se han hecho más populares que la misma ópera en sí. Y es que Verdi no iba a omitir dejar su sello en maravillosos pasajes líricos y orquestales, así como en arias y números concertantes.
Hoy vamos a ver un fragmento de la producción de Les vêpres siciliennes que puso en escena la Royal Opera House de Londres en la temporada 2013-2014 con Lianna Haroutounian, Bryan Hymel, Michael Volle y Erwin Schrott en los principales papeles y con la dirección musical de Antonio Pappano y la escénica de Stefan Hermein.
Lianna Haroutounian como Hélène canta Au sein des mers et battu par l’orage del acto I.







