Sangre en la ópera – Cinco ejemplos

SANGRE EN LA ÓPERA – CINCO EJEMPLOS

 

Sangre en la ópera

 

Introducción

En la evolución de la historia de la ópera hay un elemento que no falta en ninguno de sus periodos, y más desde el romanticismo en adelante: la sangre.

Hay una inmensa cantidad de óperas en las que hay uno o varios muertos (pocas veces de muerte natural). Los duelos, suicidios o asesinatos son algo tan habitual en la ópera que casi nos parece normal. Naturalmente, en la mayoría de estos casos hay sangre. Luego ya entra la figura del director de escena que se encarga de cargar más o menos las tintas sanguinolentas de la escena en cuestión.

Hoy al hablar de la sangre en la ópera veremos cinco ejemplos. Naturalmente todas ellas son auténticas tragedias del principio al final.

 

Sangre en la ópera

Los ejemplos escogidoa para el tema de la sangre en la ópera son los siguientes:

Lucia di Lammermoor (1835) – Gaetano Donizetti

En el acto III están los invitados aún en el castillo de Lammermoor después de la boda de Lucia y Arturo. Lucia ha enloquecido de amor al verse separada de Edgardo y obligada a casarse con el pobre Arturo, al que ha dado muerte con un puñal. Ensangrentada de la cabeza a los pies, se presenta ante todos absolutamente enajenada para morir de dolor ante todos.

Lisette Oropesa es Lucia di Lammermoor. Escena de la locura

 

 

Macbeth (1847) – Giuseppe Verdi

Aquí no veremos sangre, pero Lady Macbeth ha enloquecido porque ella sí que la ve en sus manos. Verdaderamente están manchadas de la sangre de todos los que han muerto por su voluntad.

En el acto IV, una doncella y el médico de Lady Macbeth la ven en pleno ataque de sonambulismo intentando limpiarse las manos de una mancha de sangre.

Es el aria Una macchia è qui tuttora. Shirley Verrett es Lady Macbeth.

 

 

Werther (1892, versión alemana; 1893, versión francesa) – Jules Masenet

Una de las óperas más representativas del romanticismo es esta. Los amores imposibles entre Werther y Charlotte no podían acabar bien. Werther se suicidará disparándose un tiro con las pistolas del marido de Charlotte. Charlotte no va a llegar a tiempo para salvarlo, pero se pasan casi veinte minutos en la agonía de Werther. En el romanticismo pasaban estas cosas.

Jonas Kaufmann es Werther y Sophie Koch es Charlotte.

 

 

Tosca (1900) – Giacomo Puccini

Llegamos al siglo XX pero sigue habiendo sangre en la ópera. Esta vez será producto de una tortura. El barón Scarpia ha detenido a Cavaradossi, amante de Tosca, para que confiese donde está escondido Angelotti, fugado de la prisión. Cómo se niega, lo somete a tortura. Tosca le pregunta si deja que hable, pero el pintor se niega. Al final ella no podá soportar los gritos de dolor y confesará.

Francesco Meli es Cavaradossi, Anna Netrebko es Tosca y Luca Salsi es Scarpia. La Scala 2019

 

 

Salomé (1905) – Richard Strauss

Esta ópera es una horripilante fiesta sangrienta en un acto. Es una ópera para adultos, que a nadie se le ocurra llevar a un menor a verla. Salomé es una criatura transtornada, por decirlo de manera suave. Al final acaba pidiendo la cabeza de Juan Bautista, prisionero de su lascivo padrastro, que no se negará a entregársela. Salomé declara su amor a la cabeza cortada, besando finalmente los labios del profeta apasionadamente (Ich habe deinem Mund geküsst – «He besado tu boca») ante la mirada espantada de los presentes. En el momento en que la princesa besa la cabeza sangrante del profeta, disgustado, el aterrorizado y muy supersticioso Herodes ordena a los soldados que la maten.

Veamos a Malin Byström como Salomé.

 

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