MADRES EN LA ÓPERA: ESCENA DE MEDEA DE LUIGI CHERUBINI
El personaje de Medea es el paradigma de madre terrible y cruel, hasta el extremo de matar a sus propios hijos, como venganza por el abandono del padre de los mismos, Jasón.
En el fragmento que hemos elegido, Medea dedica frases a sus hijos como las siguientes: ¡Oh hijos míos, causa de mi sufrimiento,
Yo os sacrifico aquí; Natura, en vano tú me hablas.¡Deben morir, la vida les es negada!; o esta otra, Mis hijos! ¡Ah!¡Fuera! ¡Fuera! ¡Serpientes, fuera de aquí!¡Apartaos de mi cuello! ¡Me sofocáis!…Más adelante, parece recupera la cordura y retifica diciendo: ¡Oh hijos míos, os amo tanto! ¡Ah, tesoros míos!¡Y pensaba acabar con vosotros!. Pero el final será terrible, mata a sus hijos y cuando Jasón le pregunta: ¿Por qué has matado a tus hijos? ella le responde: Eran hijos tuyos, para posteriormente inmolarse ella misma en el templo en llamas.
Medea es una maga que ha tenido dos hijos con Jasón, pero éste la ha abandonado, suponemos que por su carácter terrible y se dispone a casarse con Glauce. Este matrimonio no se celebrará, porque Medea celosa hasta el extremo, ha enviado como regalo de bodas, un manto y una diadema para Glauce, pero además le ha añadido un veneno, así que Glauce morirá al pie del altar.
Cuando Medea ve el dolor de Jasón por la muerte de su prometida, la furia la invade. Es en el acto III donde tiene lugar la escena que podemos oir a continuación, una auténtica escena de locura, una muestra del desequilibrio emocional de la protagonista de esta ópera de Luigi Cherubini.
Medea es Maria Callas, una de las sopranos que hizo de este personaje uno de los más valorados en su carrera. Lamentamos no tener imágenes grabadas de esta producción del año 1959 del Covent Garden, pero la voz sola ya sobrecoge.
Ya comentamos en otro artículo dedicado a las madres en la ópera, que éstas se apartan bastante de la imagen que todos tenemos de lo que debe ser una madre. Medea cumple a la perfección este requisito de salirse del guión maternal.
Veamos la traducción del texto de esta escena que empieza por Numi venite a me…Del fiero duol.
MEDEA
¡Dioses venid a mí, Dioses infernales!
¡Vosotros que me ayudáis en mis empresas!
Que vuestra fuerza me asista otra vez,
debéis acabar mi obra.
¡Que la muerte cubra el cielo con su velo,
Que al pueblo y al rey
Destruya en horrenda ruina!
¡Oh hijos míos, causa de mi sufrimiento,
Yo os sacrifico aquí
Al odio de la Diosa infernal,
Que no tenga que pagar por vuestra sangre!
¡Sí! ¡Es vuestro padre el que os mata!
Que el vil sea maldito en la tierra,
Y perdido para el cielo.
Se acercan, ¡ay de mí! ¡Qué tormento!
El corazón de madre late en mi pecho.
Natura, en vano tú me hablas.
¡Deben morir, la vida les es negada!
Ya están consagrados a los dioses
¡Por las Erinias infernales!
¡Sus deseos mandan en mí!
NERIS
He cumplido, Medea, tus deseos.
El vestido y la diadema los tiene Glauce.
Y Te da las gracias…¿pero porqué callas?
¡Mira, son tus hijos!
MEDEA
¡Mis hijos! ¡Ah!
¡Fuera! ¡Fuera! ¡Serpientes, fuera de aquí!
¡Apartaos de mi cuello! ¡Me sofocáis!
NERIS
¿Que dices?
MEDEA
¡Él también me mira así!
¡Es la falsa mirada de Jasón!
¡A muerte!
(Coge los niños levantando el puñal)
¡No, queridos hijos, no!
NERIS
¡Oh dioses del cielo! ¿Qué ibas a hacer?
¿Puedes levantar la mano
Sobre tu propia sangre?
¡Vuelve en ti, Medea, vuelve en ti!
¿Deben pagar los inocentes por el culpable?
MEDEA
¡Estoy vencida!
Acabó la guerra en mi corazón.
¡En mis ojos ha vuelto el llanto!
Aun puedo verlos,
Aun puedo abrazarlos.
Ya no pienso más en el dolor
Que arde en mi pecho.
Vuelve a los días felices
El corazón sosegado.
Aria
¡El gran dolor que me rompe el corazón,
Nunca más será vencido por el horror! No!
¡Oh hijos míos, os amo tanto!
¡Ah, tesoros míos!
¡Y pensaba acabar con vosotros!
¡Oh Dioses del cielo! ¡Santa justicia!
Vosotros habéis conseguido
Detener mi mano.
¡Si en mi furor inhumano me detuvisteis
Impedid, oh dioses, que jamás vuelva a mí
Este espantoso horror!
No permitáis que vuelva este tormento:
¡Alejad de mí este espantoso horror!
¡Apagad la furia de mi corazón, dioses!
Deberá morir sólo el autor de mi tormento
Deberá penar, deberá sufrir!
¡Sólo esto me hará feliz! ¡Perjuro!
¡Ah, pensar en Jasón reanima mi furia!
¡Solo esto reanima mi furor!
El gran dolor que me rompe el corazón, etc.
Y aún siento renacido
¡ay de mí! mi furor al veros.
Y acto seguido oigamos a Maria Callas como Medea.