CREACIÓN DE LA TETRALOGÍA DE WAGNER
Introducción
En el artículo anterior, al hablar de los antecedentes de Wagner, ya apunté que resumir esas casi diecisiete horas de música e historias de la Tetralogía, de una manera sencilla y clara era complicado. Quiero insistir en que el resumen que se hará de los argumentos es muy simple; en la red hay sinopsis mucho más detalladas que, naturalmente, aconsejo leerlas.
Cuando me disponía a abordar el Prólogo, El oro del Rhin, fui consciente de que no se podía sin haber hablado del proceso de la cración de la Tetralogía desde varios aspectos. Eso es lo que toca hacer hoy.
Creación de la Tetralogía de Wagner
Las cuatro óperas que la integran, El oro del Rhin (Das Rheingold), La Walkiria (Die Walküre), Siegfried y El ocaso de los dioses (Gotterdämmerung), le llevaron veintiseis años a Wagner. Desde 1848, año en que realizó el primer borrador, hasta 1874 cuando terminó la última parte. Ese primer borrador, al final sería esa cuarta parte precisamente. La creación de la Tetralogía tiene su miga.
La primera idea de Wagner
Wagner tenía en la cabeza a su héroe Siegfried. En concreto lo que quería era explicar su muerte a manos de Hagen. La muerte de Siegfried era el título provisional del libreto escrito en 1848. Siegfried era quien había de recuperar el anillo que han fabricado los nibelungos, tras robar el oro a las hijas del Rhin. A ellas se lo debe devolver, pero no lo consigue y muere.
Había que retroceder
Wagner se dió cuenta rapidamente de que no podía presentar a Siegfried de sopetón, tenía que explicar su origen y su infancia, así que escribió El joven Siegfried. Esto acabaría siendo la segunda jornada, Siegfried.
No era suficiente
Toda gestación lleva su tiempo, la creación de la Tetralogía no iba a ser menos. Wagner vió que no quedaba suficientemente claro de donde venía este personaje y creó la primera jornada, La Walkiria.
Wagner fue más allá y sintió la necesidad de explicar cuando y como nacía todo, así que escribió el Prólogo, que es El oro del Rhin. O sea que como vemos, la Tetralogía se escribió al revés de como la vemos representada.
Las fuentes
El proceso de creación de la Tetralogía empieza con las fuentes, porque aunque haya mucha imaginación propia, Wagner se basó en ideas de la mitología germánica y escandinava. También consultó los anónimos cantos medievales como El canto de los Nibelungos. A todo esto se añaden dos sagas nórdicas: los Edda y los Valsunga saga. Todo esto mezclado en la mente de Wagner da como resultado la Tetralogía. Diecisiete horas llenas de dioses, héroes, gigantes y enanos, dragones y criaturas que viven en el agua así como seres humanos de toda especie. Dudo que haya una serie fantástica que iguale estas historias. Tal vez mucha juventud se aficionaría a la ópera a través de la Tetralogía.
Qué se necesita
No me puedo ni imaginar lo que el compositor tendría en mente durante el tiempo que duró la creación de la Tetralogía. Seguro que además de pensar en las historias y en la música pensaría en las voces, también hablaremos de ellas, porque han de ser de primera categoría y de una resistencia a prueba de bomba para aguantar las cuatro horas que duran cada una de las tres jornadas, el Prólogo es más breve, dura unas dos horas.
Pensaría también en el volúmen de la orquesta que no tiene menos de cien instrumentos, con unos músicos que tuvieran también un buen temple.
Nada volvería a ser lo mismo después de que sonara la primera nota del Prólogo.
Heinz Rögner & Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin







