COROS DE EL OCASO DE LOS DIOSES DE RICHARD WAGNER
Con las óperas de Richard Wagner sucede siempre lo mismo: es casi imposible aislar un momento concreto. Igual pasa con los coros. Las intervenciones del coro están entremezcladas casi siempre con las de los solistas, así pues no es facil encontrar esos momentos con el coro como protagonista en todas las óperas.
Por consiguiente, en este caso de hoy los Coros de El ocaso de los dioses se verán reducidos a uno. Sin embargo como en la ópera hay más, nos seguiremos refiriendo a ellos en plural.
El ocaso de los dioses, Götterdämmerung. La guinda del pastel
Con El ocaso de los dioses se pone punto final a la Tetralogía wagneriana que empezó con El oro del Rhin, y sigue con La Valquiria y Siegfried. Estas cuatro óperas forman El Anillo del Nibelungo.
Hablar de esta grandiosa obra de Wagner requiere mucho conocimiento de la misma y mucho espacio. Conviene, para los simples aficionados como nosotros, hacerse con ella poco a poco. Así pues recomendamos esta lectura. En ella encontraremos el enlace que nos remite al argumento de El ocaso de los dioses, la ópera que hoy nos ocupa. También encontraremos los argumentos de todas las óperas que componen el Anillo.
Lo ideal sería que una vez sabido el argumento de cada una de las óperas, se pudieran oir igual que hizo un personaje clave en la vida de Richard Wagner.
Luis II va a Bayreuth
El rey Luis II de Baviera fue muy importante para Wagner y por lo que se ve Wagner lo fue para él. Era un incondicional admirador del compositor. Gracias a una subscripción popular, encabezada por el monarca, pudo construir su teatro en la localidad de Bayreuth.
Transcribimos un párrafo del libro de la autobiografía de Richard Wagner, Mi vida, que ilustra ese momento
En el verano de 1875, ya se había terminado el teatro. La noche del 5 al 6 de agosto, un tren formado por dos vagones se detuvo en la campiña, a una legua de Bayreuth. Un hombre de elevada estatura se bajó del tren y se dirigió hacia Wagner. Hacía ocho años que no se veían. Luis II quería estar en el Teatro simplemente como espectador. Allí fue al día siguiente sin escolta y en secreto. Sin embargo la multitud, que sabía de su presencia, se congregó a las puertas del teatro. Fue en vano, el rey estaba dentro con Wagner. Con el teatro vacío escuchó el ensayo de El Oro del Rhin. Al día siguiente oyó La Valquiria, al otro Siegfried, y cuando cayó el telón tras el último acto de El ocaso de los dioses, Luis II fue a refugiarse de nuevo en sus montañas.
Posiblemente pensara que tras oir el Anillo completo, había escuchado toda la música de su amado Wagner.
Los coros de El ocaso de los dioses
De los coros de El ocaso de los dioses hemos escogido uno en el que el conjunto coral tiene una presencia más continuada. Se trata de Hoiho! Hoihohoho! Ihr Gibichs Mannen,que canta el personaje de Hagen en el segundo acto. Éste convoca a los guibichungos para dar la bienvenida a Gunther y su prometida. Hagen llama a los guerreros y vasallos para que se apresten a recibir al rey. Se abren las puertas y acuden tumultuosamente, creyendo que son llamados a la explanada del palacio para combatir, pero en seguida prorrumpen en exclamaciones de alegría al saber que van a festejarse las bodas del soberano y las de Gutrune. Trompas internas con reiterados llamados y la grandiosa presencia de los guerreros conforman un episodio de imponente solemnidad.
Es una grabación de 1959 con un gran intérprete wagneriano como fue Gottlob Frick. Franz Konwitschny, dirige a la Orquesta y Coros de la Ópera estatal de Berlín.







