VERSIONES DE SOLA, PERDUTA ABBANDONATA DE LA ÓPERA MANON LESCAUT DE PUCCINI
El aria Sola, perduta, abbandonata del acto IV de la ópera Manon Lescaut de Puccini, es una de esas arias que conmueven al público hasta el límite de la manera en que sólo Puccini sabía hacer.
Fijémonos en lo que dice el texto, lo que dice Manon que ha llegado a su tierra de destierro junto a su fiel Des Grieux que ha querido acompañarla en su infortunio.
Sola, perdida,
abandonada…
en un país desolado.
¡Horror! A mi alrededor
se oscurece el cielo…
¡Ay de mí… estoy sola!
¡Desfallezco en el
profundo desierto,
cruel angustia,
ah, sola y abandonada,
yo, la desierta mujer!
¡Ah! ¡No quiero morir!
¡No! ¡No quiero morir!
Así pues todo ha acabado.
Tierra de paz
me parecía ésta…
¡Ay, mi funesta belleza
enciende nuevas iras …!
Querían separarme de él;
ahora resurge todo
mi horrible pasado
y desfila
ante mi vista
con gran claridad.
¡Ah! Se ha manchado
de sangre.
¡Ah! Todo se acabó.
Invoco ahora a la muerte
como a un asilo de paz
¡No! ¡No quiero morir…
amor, ayúdame!
En otro momento, hemos dedicado a esta extraordinaria aria varios post, con interpretaciones de Mirella Freni o la de Kiri te Kanawa.
A estas hoy vamos a añadir otras que son las de Raina Kabaivanska, Renata Scotto y Karita Mattila. Hay muchas más y muy buenas, pero hemos optado por grabaciones de óperas escenificadas, puesto que por la carga dramática que tiene el aria, la interpretación actoral es sumamente importante.
Cuando Puccini abordó la composición de Manon Lescaut, que se estrenó en 1893, la Manon de Massenet triunfaba en todos los escenarios de ópera, y aunque en Italia no se estrenaría hasta ese mismo año 1893, seguro que Puccini conocía la obra de Massenet. El mismo editor Ricordi, le previno de la dificultad de salir con éxito de esa empresa puesto que la competencia era muy fuerte, pero Puccini insistió y sus palabras fueron: Massenet sentía a Manon como francés que era, con los polvos de tocador y los minuetos; yo la siento como italiano, víctima de una pasión desesperada.
Realmente su Manon Lescaut está desbordante de pasión y toda ella se vierte como conclusión en esta aria final, Sola, perduta, abbandonata.
Raina Kabaivanska (Manon Lescaut), Roma 1988
Renata Scotto (Manon Lescaut) y Plácido Domingo (Des Grieux). Metropolitan Opera 1980
Karita Mattila (Manon Lescaut), Marcello Giordani (Des Grieux). Met 2008 con James Levine al frente de la orquesta.







