Personajes bufos en la ópera: Dulcamara

personajes bufos

 

PERSONAJES BUFOS EN LA ÓPERA: DULCAMARA (L’ELISIR D’AMORE, DONIZETTI)

 

El doctor Dulcamara, el vendedor del elixir milagroso de la ópera de Donizetti, es otro de los personajes bufos capitales en la historia de la ópera.

 

Dulcamara vende humo, es un charlatán que se aprovecha de la inocencia de la gente, para sacarles alguna moneda a cambio de la promesa de una felicidad. Para unos será la cura de sus dolencias, para otros recuperar la juventud perdida, y para Nemorino será quien le proporcione el elixir para enamorar a la díscolo Adina.

Pero Dulcamara no es un personaje cruel, pícaro sí, pero no cruel. Esto es típico del sentido bufo de Donizetti, que critica algunos tipos o costumbres de la época pero siempre en un tono amable, incluso con un punto de ternura. Dulcamara, al que todos reconocemos como un embaucador, despierta simpatías entre el público.

 

El la ópera L’elisir d’amore tiene varias intervenciones. La primera es la de su presentación a la llegada a la aldea donde viven Nemorino y Adina. Canta el aria Udite, udite, o rustici. En ella presenta a los aldeanos su prodigioso elixir que se puede decir que contiene la solución a todos los males de la humanidad. Esto, es lo que dice Dulcamara en su aria:

 

Oid, oid, rústicos campesinos;
atentos y no digáis ni una palabra.
Ya supongo e imagino
que lo mismo que yo sabéis
que soy aquel gran medico,
doctor enciclopédico,
llamado Dulcamara,
cuya virtud distinguida
y su infinito portento
son conocidos en el universo… y otros lados.
Soy benefactor de los hombres,
curador de males,
en pocos días evacuo
y limpio los hospitales,
y voy vendiendo la salud
por todo el mundo.
Compradla, compradla,
que os la doy barato.
Y es este odontológico
y admirable licor,
de insectos y ratones
poderoso destructor,
cuyo certificado
auténtico, embotellado,
tocarlo, mirarlo y leerlo
a cualquiera dejo yo.
Gracias a este específico
y simpático milagroso,
un hombre sexagenario
valetudinario
aún se convirtió
en abuelo de diez niños.
Por este «toca y sana»
en breves semanas
más de una afligida viuda
de llorar cesó.
Vosotras, severas matronas
¿queréis rejuvenecer?
Vuestras arrugas incomodas
con esto se quitarán.
¿Queréis, doncellas,
tener suave la piel?
¿Queréis, jóvenes galantes
tener siempre amantes?
¡Compradme mi específico
que por poco lo doy!
Mueve al paralítico,
sana al apopléjico,
al asmático, al asfixiado,
al histérico, al diabético,
restablece el tímpano,
robustece al raquítico,
y hasta cura el dolor de hígado
que últimamente está muy de moda.
¡Compradme mi específico
que por poco lo doy!
Lo he traído por correo
desde miles de millas lejanas.
Me diréis: ¿cuánto cuesta?
¿Cuánto vale la botella?
¿Cien escudos?… ¿Treinta?… ¿Veinte?
No… que nadie se desanime.
Para probar mi agradecimiento
por tan cálido recibimiento
os lo dejaré, oh buena gente,
por un escudo nada mas.

CORO
¡Un escudo! ¿Es verdad?
Hombre más generoso nunca habrá.

DULCAMARA
¡Aquí esta: el estupendo,
el balsámico elixir!
A toda Europa lo he vendido
a no menos de nueve liras:
pero como es cierto
que he nacido en este país,
por tres liras os lo dejo;
solo tres liras a vosotros pido:
Esta claro como el sol
que cualquiera que lo quiera
un escudo contante y sonante
en su bolsillo hago entrar.
¡Ah, cálido afecto de la patria!
¡Grandes milagros puedes hacer!

CORO
¡Es verdad: traed acá!
¡Que gran doctor sois!
Tendremos de vuestra llegada
un largo y prolongado recuerdo.

 

El rol de Dulcamara es para un bajo. Requiere una buena técnica, agilidad y potencia, además de poseer dotes cómicas. Lo vamos a ver interpretado por Ildebrando D’Arcangelo.

 

 

A continuación de esta aria, en solitario, viene el dúo con Nemorino, al que le endosa una botella de vino haciendo creer al joven que el el precioso elixir de la reina Isolda que tanto desea él. Esta vez, Dulcamara es Enzo Dara y Nemorino, Luciano Pavarotti.

 

 

Antes de que el mágico eleixir surta efecto en Nemorino y Adina caiga rendida en sus brazos como lo espera él, la joven está preparando su boda con Belcore. En la fiesta, Dulcamara canta una barcarola con la novia: Io son ricco e tu sei bella. Adina es Kathleen Battle y Dulcamara, Enzo Dara.

 

 

Aún habrá otro momento entre estos dos personajes. Adina le dice a Dulcamara que no cree en sus pócimas milagrosas para enamorar a nadie. Le basta con sus ojos y con su rostro. Dulcamara también reconoce que esta es la pura verdad. Es el dúo Quanto amore…una tenera occhiatina. Angela Gheorghiu es Adina y Dulcamara es Simone Alaimo.

 

 

Al final, la pareja de Nemorino y Adina acabarán juntos, no por ningún efecto mágico si no porque están enamorados. Sin embargo, Dulcamara aprovechará para proclamar ante todos que ese amor es gracias a su poderoso elixir, del cual vende algunas botellas más. Veamos este final, con Simone Alberghini como Dulcamara.

 

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